Calmar a un bebé nervioso

Un bebé se pone nervioso cuando recibe estímulos que lo sobreestimulan. Puede sentirse sobrepasado por la situación que le está tocando vivir, ya sea por los altos sonidos, estímulos del entorno cercano o situaciones fuera de lo común que favorezcan a su excitación. Para calmar a un bebé nervioso es importante valorar las circunstancias que está viviendo para saber gestionar este estado.

Por ejemplo, al recibir visitas, el bebé suele ser el centro de atención y niños y adultos le muestran un interés que no tiene costumbre de gestionar. Cuando se vuelve a la rutina y se desvanece ese entorno en el que estaba sobreestimulado debido a los juegos y las situaciones divertidas que ha experimentado, la vuelta a la realidad le genera un nerviosismo porque no tiene herramientas que le permitan dicha gestión de emociones.

Los bebés necesitan de diferentes estímulos para poder crecer de forma saludable, siendo esta la manera en la que conoce el mundo y empieza a desarrollar su cerebro. Sin embargo, los bebés no son capaces de entender que necesitan para seguir con su crecimiento natural porque se sienten desprotegidos, lo que les pone en un estado de alerta continuo y necesitan aprender que pueden estar tranquilos en esa situación porque no están abandonados.

Sin embargo, la sobreestimulación hace que la vuelta a la calma les sea especialmente difícil, por lo que vamos a intentar enseñarte de qué manera puedes detectar que tu bebé está sobreestimulado y qué herramientas utilizar para calmarle.

 

Señales de sobreestimulación

Los signos más comunes para detectar que un bebé está en un estado de alteración debido a una sobreestimulación son los siguientes:

  1. Llanto por sobreestimulación: es un llanto que se engloba dentro del grupo genérico de llamadas de atención. Empieza con un llanto que va escalando porque se siente aburrido o nervioso y necesita de la atención de sus padres para seguir con los impulsos. El sonido va creciendo en intensidad si no siente que están siendo cubiertas su necesidad y el lenguaje corporal suele transmitir una expresión fingida para intentar provocarse las lágrimas.
  2. Movimientos bruscos y acelerados: el bebé no puede quedarse en el mismo lugar, por lo que empieza a moverse, arqueando la espalda para intentar huir del lugar en el que esté sentado o intentando girarse o moverse si está acostado. También pueden hacer fuerzas en sus extremidades para liberar el estrés que están sufriendo.
  3. Se encuentra distraído: principalmente, es incapaz de focalizarse en algo porque se aburre con una sorprendente facilidad porque necesita del mismo nivel de estímulos que ha estado viviendo.
  4. Respiración acelerada: tal nivel de estrés provoca que tengan una respiración fuera de lo normal, lo que puede provocar en una falta de aire. Su intento desesperado por llamar la atención puede provocar que liberen todo el aire forzando las fuerzas vocales en el proceso y que se pongan más nerviosos teniendo una respiración poco recomendable.

 

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¿Por qué se pone nervioso un bebé?

Un bebé no es capaz de comprender diferentes situaciones que le pueden abrumar y que le impiden volver a la calma tras estar sobreestimulados. Las situaciones más comunes que se describen cuando un bebé se pone nervioso son:

  1. Ha estado jugando durante un tiempo prolongado y necesitan más de ese tiempo porque están felices en ese estado
  2. Han jugado tanto que están cansados, pero no pueden dormirse debido a la excitación por la que están pasando
  3. Han recibido una atención desmesurada al estar con mucha gente y no estar acostumbrados a esta situación
  4. Su rutina se ha visto alterada, dejando de lado su momento de comida, descanso o juego
  5. Están experimentando cambios en su desarrollo psicomotor, tales como el gatear o el andar, lo que les supone una gran alegría porque les permite desplazarse por su cuenta

Estas son las situaciones más comunes, pero los bebés pueden estar pasando por otras fases que les pueden provocar estrés o enfado. Estar enfermos o sentir dolor puede alterarlos porque necesitan calmar aquello que les incomoda y no son capaces de expresarlo más allá del llanto, única forma de comunicarse en sus primeros meses de vida.

 

Cómo calmar a un bebé nervioso

Ante todo, y tal como hemos remarcado anteriormente, es importante que el adulto que intenta calmar al bebé se encuentre en un estado de tranquilidad para no alterar al bebé durante el proceso de vuelta a la calma.

Buscar un lugar tranquilo, sin gente que pueda volver a estimularle y hacer movimientos tranquilos también puede favorecer a que el bebé se calme. Asegúrate que se encuentra cómodo y verifica su tipo de llanto para que vuelva a la rutina de la forma más rápida posible sin sobresaltos.

Aunque, para calmar a un bebé nervioso puedes utilizar sonidos monótonos que le inciten a tranquilizarse. Esta es la técnica que utiliza BabyShhh!, la aplicación pensada para calmar a un bebé nervioso a través de melodías creadas específicamente para ello.

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